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martes, 26 de agosto de 2014

la tripleta del Báltico

por Elios Mendieta
Donde caben dos, caben tres, dice el refrán, y lo cierto es que la sabiduría popular pocas veces ha estado más en lo cierto. Existen, en todas las ramas del saber, tríos magníficos, que conforman un ente maravilloso. Me viene a la memoría el trío sensacional de películas con las que se ha presentado Jeff Nichols como director de cine: “Shotgun Stories”, “Take Shelter” o “Mud”. Tampoco conviene olvidarse de la trilogía sexual-fatalista de Michel Houellebecq en sus libros “Ampliación del campo de batalla”, “Las partículas elementales” y “Plataforma”.

No obstante, aquí estamos para hablar de contextualizaciones fisícas y, por supuesto, hay ciudades que pueden englobarse en categorías de tres. No sin cierta nostalgia, recuerdo el trío de pueblos jiennenses que han participado, cuando se emitía en La Primera, en el Gran Prix, ese programa que presentaba Ramón García junto a una jamba, que solía acabar con algún papel secundario en series como Hospital Central. Jodar, Escañuela y La Carolina, las tres localidades de amarillo, fueron protagonistas una noche de viernes hace más de una década. Otro fabuloso compendio de lugares es el formado por Nerja, Uruguay y Japón; lugar de residencia de un conocido y países de nacimiento de sus padres, respectivamente, que nos abandonó en la canícula pasada. Sin embargo, el mejor grupo es el que forma el llamado Trío del Báltico: Gdynia, Sopot y Gdansk.

Un sitio al que recomiendo ir encarecidamente. Gdansk es la ciudad del ámbar, y sede de la Eurocopa de 2012. Además, se dice que la CIA tiene una cárcel secreta allí. Desde la punta arriba de los astilleros Lenin, fantaseas con ver Lituania. Es una ciudad en la que servidor y grupo de amigos: Señor Sueño, Señor X o Señor E, entre otros, visitamos en dos días de continua lluvia, lo que la convirtió en más fantasmagórica si cabe. Allí presenciamos el Gracia – Alemania de cuartos de final de la citada Euro. La ciudad de Sopot también tiene su encanto. Un gigantesco kilometraje de playa daba paso a su palacio de cristal y al centro neurálgico de la misma, en el que desembocaban numerosas calles, cual patas de un arácnido. Señor Sueño recordó a los presentes que allí ganó su primer torneo Rafa Nadal, o algo así. Este año se disputa allí el Europeo de Atletismo, o eso me pareció entender en algún sitio. En Gdynia no estuvimos. O sí. Cuenta la leyenda con la que cerramos el texto que uno de los presentes, la noche del 22 de junio de 2012, día en el que, por cierto, falleció Juan Luis Galiardo, en plena borrachera, decidió volver andando por la oscuridad de Sopot, y hacerlo solo. Se hallaba a más de una hora a pie del mismo, y la dirección era confusa. Se trata del señor X, y acabó llegando al hostal, pero varias horas más tarde. Al ser interrogado a su vuelta, el superhombre reconoció haber llegado durante su caminata a las playas de Gdynia (sitio que nos faltaba por visitar). Así, de este modo, Señor X se convirtió en el único de los ocho pardillos en completar la tripleta Gdynia-Sopot-Gdansk. Algo, de lo que sin duda, presumir.


domingo, 8 de diciembre de 2013

Cinco clásicos para ver ahora que ha entrado el frío



Cinco clásicos para ver ahora que ha entrado el frío
por Eliosvhili
1)      El crepúsculo de los dioses.
Siempre apetece ver a Gloria Swanson derretirse bajo los focos imaginarios de Sunset Boulevard, recreando en su imaginación escenas y conextos cinematográficos que solo coexisten en sí mismo. Y, por supuesto, bajo la dirección de un genio como Billy Wilder.
 2)      Scarface
Soy Tony Montana, y hago lo que me sale la punta del nabo, podría ser una buena sinopsis para este peliculón excelso guionizado por Oliver Stone. A sus pies, Al Pacino.
3)      Alguién voló sobre el nido del cuco
Jack Nicholson se meo en todos en esta película, en la que protagoniza al más cuerdo de todos los locos y que le valió un Oscar. Ese momento con la fuente en el servicio, o su maravilloso final está en el Top 5 del séptimo arte. 

4)   La última noche de Boris Grushenko
Diré que está es una de las que menos le ha cautivado a un servidor del genio de Manhattan, pero es tan buena que merece su homenaje y reconocimiento para un fanzine como O Barbarie. Woody Allen acerca al espectador a la filosofía soviética, sin por supuesto, abandonar el ingenio en los diálogos y la cotidianeidad de lo sencillo, si se me permite el oxímoron redundante. Larga vida a Woody.
5)      Eraserhead
David Lynch tenía que aparecer. Una especie de feto es el absoluto protagonista de esta obra de arte donde el director norteamericano se ríe de Dios y de su madre, nunca mejor dicho. Angustioso e hilarante a partes iguales, Lynch puede ser uno de los directores que más ha hecho por el cine y, por supuesto, Eraserhead es una fehaciente muestra de ella. Y no, no sale Laura Palmer.